martes, 23 de marzo de 2010

Palabritas

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Yo no sé si en la cima fue tu confesión o el espanto existencial de no saber cómo manejar ese amor. Cruzamos el río tonto, nos siguió un perro como si alguien le hubiera dicho que si nos perdía, el mundo no lo iba incluir. Escalamos y hablamos y no entendimos nada. ¿Vos dijiste que lo que se olvida es porque no se entiende? Éramos dos espacios en blanco, vos y yo, dudándonos, después de haber resistido tantos años, ahora resulta que nos fusilaba cualquier dolor.

Yo te escuchaba entre el viento, tus palabras subían y bajaban de tono, y alternaba entre tus ojos y todas las sierras a tu espalda. No me di cuenta, porque las metáforas se fuerzan, pero ahí estábamos en lo más alto, casi sin oírnos, y sabiendo que tarde o temprano deberíamos volver al río, para cruzarlo, y la normalidad y los cumpleaños y los amigos y la gente que ya se iba. Al final, se fueron todos, mientras te decía algo que nunca pudiste oír, se escaparon todos. El amor.



Over.



domingo, 21 de marzo de 2010

Como un perro, el gran Bob.

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El tipo compuso Tangled up in blue, Sarah o Queen Jane Approximately. Punto.

A los 56 años, Dylan editó Time out of Mind. Y la tercera canción se llama Standing in the Doorway (parado en la puerta). Si la hubiera compuesto treinta años antes, hoy sería un himno. Pero como la compuso en 1997, en vez de un himno, digamos que es una declaración. Mick Jagger estaba parado en la puerta mirando chicas, esperando a un amigo. Bob estaba en el mismo lugar, pero la puerta se la habían cerrado de adentro y quedó ahí, parado y llorando.
Y encima dice:

Si te llego a ver, no si sé te beso o te mato, igual a vos no te importaría.

O dice:

No tengo adónde ir / ni nada para rematar / me dejaste en la puerta llorando, y no tengo nada para volver.

Y remata:

Siempre significó tanto hasta la mínima caricia

Todo lo anterior, con una voz imposible, montada sobre un Hammond lejano y una guitarra apenas acariciada.




Over.



PD: Ah, la letra. Standing in the doorway.

viernes, 19 de marzo de 2010

Nocturno




Nocturno Nº 8


Fuerzan mis manos el cuerpo irreal
Flotando neciamente sobre mis pies
Llevo el cadáver como dice la Ley.
El sol se ha vencido
El pasto ignora el poema

Vivirán los muertos, serán formas
en las formas de mis días,
Forzarán el sueño, reclamarán

En el boulevard todos callan,
El bronce se ata a mi mano,
Otros exigen la ceremonia,
Otros penan su memoria,
Yo acato los años que me usan
Este no que me rebela,
La sucia cara que me mira,
Muerta y enterrada



Over.

jueves, 18 de marzo de 2010

Todo recto hasta el fin del mundo.








Hay varias cosas que le juegan en contra a este libro. La primera es el tamaño de la foto del escritor en la solapa, digna de una fotonovela de los 70`s (al menos en la edición de Anagrama). La segunda, es la opinión del propio autor sobre la novela, en donde aclara que “no se trata de una novela de amor, ya que de ser así, no se hubiera escrito.” La tercera – y menos considerable – es la forzada intención de la editorial de hacer pasar como novela una perfecta nouvelle mucho más breve que El Perseguidor.

"Mil veces buscó los ojos de ella, y mil veces ella encontró los suyos. Era una especie de danza triste, secreta e impotente. Hervé Joncour la bailó hasta muy tarde."

Hay varias cosas que planean sobre lo frecuente de una obra breve. La primera, capítulos cortos que dan la sensación de espacio, haciendo que la sucesión de aros conforme una cadena firme y clara. La segunda son los diálogos cortos y precisos, sin lugar a largos discursos ni a especificaciones sobre los personajes al usar la palabra. La tercera – y clásica – es la sentencia final de cada capítulo, donde se debe equilibrar la idea de fin y redondez pero sin descuidar la necesaria continuación.

"- Nunca oí ni siquiera su voz.
Y después una pausa.
- Es un dolor extraño.
Quedo.
- Morir de nostalgia por algo que no vivirás jamás."

Por último, hay varias cosas que hacen de esta novela, un placer. La primera, la engañosa simplicidad del argumento, donde Baricco, con gran habilidad, les da luz a cuestiones de trascendencia existencial en la vida de un hombre. Logra que un escenario decimonónico no acuse vejez ni adultere la intención del autor: narrar la vida de un hombre y terror de sus deseos inconclusos. La segunda, la imposición de un estilo en una historia cuyo argumento adolece de sustento o ramificaciones, haciendo uso de la repetición, la poesía en prosa, la caducidad de lo establecido, el desapego a la rigurosidad literaria, la inestabilidad de formas y conceptos. La tercera – y la más agradable – es la certeza de estar observando la aparente fortuna de un hombre cuyo equilibrio se manifiesta como un ineludible "aquí y ahora", atada a una posible advertencia oriental que rezaría más o menos así: “Tendrás todo, pero no todo a la vez, y sólo lograrás lo nuevo, perdiendo algo bello a cambio”. Habrá que ver si la ecuación sale a cuentas. Si el bovarismo no es una ruta a la que se ingresa, con y sin intención, desde la felicidad o desde la más honda ruina.

"Era, por otra parte, uno de esos hombres a los que les gusta "asistir" a su propia vida, considerando impropia cualquier ambición de "vivirla"."

Over.



Pd:
"- Estabas muerto.
Dijo.
- Y no quedaba nada hermoso en el mundo."


domingo, 14 de marzo de 2010

Pozo negro

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Todo lo que quieras:
El atlántico ida y vuelta
Las cartas a destiempo
El señuelo del tiempo
que nos desarma
Las horas que nos desaman
Somos el puente y el abismo
asociados al País,
cargados de días sin deseo
Ok, todo lo que quieras,
pero vos sos siempre alguien
a las dos de la mañana,
llamando porque no podés más,
¿te das cuenta?



Over.

Palabritas

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Ni la edad ni los planes, más bien te diría que todo estaba conectado a tu poderoso arsenal contrasistema, y si me seguís preguntando, te sigo respondiendo que si te hubieras pegado ese tiro, esas quinientas mil pastillas, esas cartas, te seguiría creyendo, ciego a al sentido de las cosas. Quién te dice que no hubiésemos terminado siendo dos escarapelas que la costumbre nos clava al pecho los días patrios.

Entonces giro la pregunta, le saco compromiso, y ni te comento que al final sí me compré el libro de Deleuze, y vos también me creerías, porque la vida te abrió un agujero inmenso que no te merecías, pero las cosas no se merecen, ya ves cada uno que anda vivo por ahí, y no me olvido ni de una coma, era silencio tras silencio tras silencio y había tiempo para la esperanza de algo mejor, de algo que te saque de ese barro en el que cada vez te hundías más.



Over.


sábado, 13 de marzo de 2010

El stream, la asociación, y qué se yo.

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Leía a Breton en una antología que publicó Siglo XXI. Releía a Breton en una antología que publicó Siglo XXI. Otra vez con el famoso amor apergaminado (título perfectamente arltiano). Empieza en tierra y termina por los aires. Y mi cabeza (qué otra cosa, si no) se detuvo en la palabra infancia. Me dije: debo escribir un poema sobre la infancia. Y por intercesión de unos buenos vasos comunicantes, se me apreció bumita antes de las pastillas. Esta noche, me calló otra vez:


Tiempo
' A Olga Orozco

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.


Y todo lo anterior, decanta en el próximo poema. Collage de mi autoría. Porque el poema es de Alejandra, claro.


Estas son las versiones que nos propone:
un agujero, una pared que tiembla...


Pizarnik, bumita Pizarnik.



Over