viernes, 13 de mayo de 2011

Libre.


En la serie complementaria de "La leyenda de los Siglos", Víctor Hugo, hablando de la libertad, azuza:

“La palabra parece una voz natural / de sus prados bajo el azur, de sus lagos bajo el granizo / Y todo en su montes, aire, tierra, agua y fuego / Lo dice con el acento con el que pronuncia Dios!”

Hermosa sentencia, ¡una palabra que “dice”!, alucinante, ataviándola de los cuatro famosos elementos, invocando a Dios en un sonido.

Me pregunto si Sören Kierkegaard habrá leído las palabras de Víctor Hugo. Me pregunto si lo recordó al escribir estas líneas de “Las graduaciones de la conciencia del yo”, de su famoso “Tratado de la Desesperación”:

“(…)¡pero qué acento infinito no da Dios al yo transformándose en su medida!”

El Yo, la libertad, y estas ligazones literarias ansiosas de poder unirse. He dicho.


Over.


miércoles, 11 de mayo de 2011

Es de no creer!

Me imagino dentro de unos cien años, pongamos, en la escuela. Niños leyendo manuales. Profesores haciendo la pregunta para que el alumno se equivoque y así decirle: "Su error es muy grave, no puede confundir al presidente con el terrorista". Y el niñi pensando a quién se le ocurrió ponerles nombres tan parecidos, me cago en la historia del mundo.









Over.


PD De paso recuerdo que "alumno" viene de alere, en latín, es decir, alimentar. Pero yo me quedo con la versión errada, la que dice que viene de "a" - "lumen", es decir, sin luz. Bueno...

viernes, 29 de abril de 2011

Palabritas



Duerme, indefenso, tu cuerpo, pero yo te veo, lo profano, anticipo la noche encerrada.
Ya no preguntamos nada: recorremos esta mansa violencia de memoria.

Linger on, un mantra de tedio domesticado.

Última primavera de sangre en la anónima tensión de nuestras bocas. Ahora somos el futuro, pero ya pactamos no rebotarnos de pasado inútil. Además, en cualquier momento empieza a llover y la mente suele aflojar. Mejor dormir.


Over.

martes, 26 de abril de 2011

In between.


Veo murciélagos. Pedazos de noche que vuelan su desprecio. Oscila la mancha, veloz, entre el cielo y la cornisa. Entre lo que ha sido y esto entre mi manos, hoy.



Over.

La por és lo contrari de la felicitat

No sé qué me pasa al ver este video. Por primera vez no siento esa emoción desteñida de pena o compasión. Por primera vez siento que la pantalla devuelve algo cristalino, de sonrisa y pasión. Nunca me gustan estos videos con estas historias porque no creo que sea así, como si todo fuera parte de una lección de humanidad. Y no, esta vez no.

Ah, y que aprendí dos palabras nuevas en catalán: por y boig. Benvingudes!



Media vuelta from Umbilical Produccions on Vimeo.




Over


PD: Orsai, claro.

domingo, 24 de abril de 2011

Te quemás, che!




Por si no se lee, ella le dice: "Te pedí la luna, zonzo", a lo que él responde: "No sabía de dónde agarrarla".

Es decirte eso y punto.

Y el niño que apenas llega a los nueve años me dice: "Pero si agarrás un rayo de sol, te quemás".



Over.

sábado, 23 de abril de 2011

David o Ariel, no me acuerdo bien.

Siempre era invierno, al bar no iba nadie pero nosotros no faltábamos nunca, porque estaban los chicos de la calle, mi novia y unas amigas. Y estaba el muchacho ese de anteojos, feo, tan mal vestido, y esa cara entre aburrida y resignada. Alguien estudiaba letras. Me dijo: ese pibe nos va a hablar de Kafka, de La Metamorfosis, es un capo.

Para mí, Kafka era un nombre que daba miedo, algo de una secta o diabólico, no sé por qué. Y La Metamorfosis se me hacía algo sólo legible para elegidos (con cacofonía y todo). Un manual para iniciados que jamás entendería. Un texto cuyo significado me sería impenetrable pero que a la vez no me dejaría dormir por las noches.

Me acerqué a la mesa y escuché algo sobre la incomodidad del ser, “el desgaste del yo que finalmente, aplastado, muta para no morir, aunque muera”. Eso me lo acuerdo porque la chica que estudiaba letras lo escribió y después me lo dio, y ese papel quedó conmigo y cada tanto lo leo.

“¿Vos leés, flaco?”, me preguntó, frío y seco. “Sí, pero ficción, y sólo cuentos”, le contesté con tonta altanería. Se sonrió y movió con la cucharita el sobre de azúcar aplastado.

“Mirá, yo me tengo que ir para Israel antes de fin de año. Tengo una causa por un robo en la fábrica de mi tío y me van a condenar. Hace mucho que leo, y me di cuenta que robé por imbécil, para emular algún personaje de esos, perdedores que de buenas a primeras se mandan una que nadie espera. Me quedé con veinte mil dólares y sabés lo que pensé: ahora entro a una librería de viejo y me la compro toda, enterita. Mirá que pocas luces, ¿no? Me comí una semana en cana y aunque mis viejos hicieron todo lo posible, mi tío me la juró. Te doy un consejo, si te gusta leer, largá ya, si ves que te atrapa, alejate, ya mismo. Dedicate a hacer una familia, a andar con putas, hacé guita, cualquier cosa, pero ni se te ocurra armarte una biblioteca. Cada vez es peor, te vas a hundir. Yo conozco a muchos que se quedaron en ruinas, no pueden hablar con nadie, pierden.”

Supongo que estará en Israel, que tendrá una familia o anda a los tiros en la franja de Gaza. O no se fue y está en cana. Mi novia no es más mi novia, el bar cambió tres veces de dueño y ahora es una heladería. Ya leí La metamorfosis, y El Castillo y América. Y los cuentos. Y voy entendiendo todo.
Y no largué a tiempo.



Over.