jueves, 31 de julio de 2008

"Je m'en vais, mais l'amour demeurera toujours", oh, la , lá!!




Hay historiadores que sólo cuentan lo que pasó. Otros que entienden y analizan eso que pasó. Otros que entienden, analizan, y deciden contar otra cosa para que la confusión lleve agua a su molino. Otros que se dedican a interpretar los hechos y los cuentan ya interpretados. Yo prefiero los primeros. Y dentro de ese grupo está Adolfo Carrillo, historiador peruano que vivió sus últimos treinta y dos años en Pucusana, la tierra donde según Fréderick-André Ángel, los cadáveres eran amarrados para que no regresaran en forma de fantasmas. Lo cierto es que Carrillo nunca gozó de gran popularidad, y aunque por algunos años fue lectura obligada en los manuales escolares, a partir de la presidencia de Belaunde, se fue perdiendo su huella popular para transformarse en historiador para historiadores. Ok, mejor vayamos al grano.

Resulta que Carrillo realiza un viaje a Francia ya que estaba estudiando el reinado de Luis XIV. En dichas investigaciones, se topa con el que sería, a mi entender, uno de los descubrimientos menos conocidos sobre los colaboradores del Rey Sol. El hombre en cuestión es Jean-Baptiste Colbert, ministro de finanzas de Luis XIV, responsable de cientos de obras realizadas en París y demás ciudades francesas. Pero al parecer, su dolor más profundo fue el rechazo de Marie Le Tellier cuando apenas había finalizado sus estudios en el colegio jesuítico. De los textos rescatados de aquella supuesta relación (así se cubre Carrillo vaya uno a saber por qué), hay dos cartas que compilan el brutal cambio de sentimientos.

La primera misiva, fechada el 18 de febrero de 1642, emociona:
“Secreta y musical / tu alma me ha cegado / la ley de la fuerza fue abatida por tu gesto / Frágil y final como el papel en la hoguera / me consumes y me vences / A tus pies mi armadura y mi escudo / ya son tuyos, hoy, que es igual a siempre." Pensando en la época, la declaración de amor es extrema, y habla de la impotencia de los actos de la propia voluntad rendida al designio de la amada. Los últimos dos versos, precisos, condensan la entrega total a la mujer, y expresa el sentimiento del amor como atributo de la eternidad; un "hoy" que es siempre.

La segunda misiva, cuatro años más tarde, es feroz:
"Cuando muera cada una de tus horas / cuando ya no puedas detener la noche de tus días / cuando el destierro de tu carne devore tu infiel resistencia / entonces volverás por el camino de las negras aves / Y mis ojos, tus ojos, serán lo último que verán".
El dolor se convierte en amenaza, pero en la amenaza fría del desamor, con la furia destemplada de la amargura que el tiempo no pudo borronear.

Al parecer, Colbert cumplió su promesa, pero secretamente pagó su crimen anhelando que su amada Marie pudiera ver todos los logros que había conseguido para su país. A ella le dedicaba sus victorias, a la muerta que viva no lo deseaba. Como la canción que Sumner escribió hacia 1982, donde expresa la obsesión del amante que ante la negación de su deseo, prefiere acercarse a la ilusión de llegar a poseerlo por el simple propósito de perseguir a su amor. Y la advertencia refuerza aún más el plan.

Adolfo Carrillo murió en Pucusana, el 8 de enero de 1994. Según su esposa, Maria Elena Imaí Fuentes, todavía quedan muchos trabajos que el historiador jamás entregó a la imprenta.




Pd: Sting versionó Every breath you take de todas las formas posibles. La mejor sigue siendo la del disco. Qué buena canción.

Amit, apunte: “Toda literatura es testamentaria”, y si lo dice Derrida...


Over.


miércoles, 30 de julio de 2008

Lina usa ropa de colores, otra vez.


Ellos eran tres y nosotros dos. Lina era la única que hablaba. Lina es siempre la única que habla.

Cuando terminé el té, Lina buscó un cigarrillo y lo dijo: Tuve un amigo imaginario durante quince días. Se fue diluyendo con el tiempo, pero al principio se levantaba conmigo. En la calle trataba de no hablarle por razones obvias, pero en casa, mientras batía el café, hablábamos de cualquier cosa. Antes de irse, me dijo que no usara tantas rayas de colores, que parecía una hippie art-nouveau. Me dio gracia esa descripción, así que ya ven, ahora mucho liso, si mi amigo imaginario lo dice, le hago caso.

No es que Lina inquietara con su belleza, el problema era que lo sabía. Y lo sabía muy bien. Por eso, cuando le pregunté si había tomado floripondio o algún hongo, me miró al tiempo que se sonreía y me dijo: mientras sigas tomando té y leas a Paul Auster, los amigos imaginarios sólo saldrán de los hongos.

La miré con desprecio y bronca, y aún con el té en la mano, le dije que mientras ella siguiera bebiendo gancia con limón, sus amigos imaginarios no imaginarían nada.

Lina arqueó las cejas y se burló de mí. Se burló con justa razón.

Sé que Lina se casó y tiene una nena. Que no bebe más gancia y que está un poco triste. Como todos. Y que volvió a usar ropa llena de colores.

Over.

martes, 29 de julio de 2008

Palabritas


Ves, yo no sabría qué hacer con toda tu historia. No sé si la escribiría, la callaría, la usaría como escudo como hacés vos, no sé, realmente no lo sé. ¿Realmente es verdad que podés elegir tu pasado? Nunca entendí del todo esa posibilidad. Digamos, la entendí porque sos vos, pero las cosas no pueden ser a medida, digo, las verdades. Me estoy enmarañando, dejá. Pero ya que me preguntás, voy a derechito a la respuesta:

Hay muchos mundos, pero hay dos: el que elegís y el que no. Es un embudo, así que elegís o te va corrigiendo el trayecto hasta depositarte en alguno de los dos. Entonces, tenés al que elige y al que no elige. No importa, los dos terminan igual. El problema que tanto te preocupa es que pasa si elegís uno pero vivís en el otro. O como vos me lo pusiste: elegís uno pero anhelás estar en el otro. Una pié acá y otro allá, como quien dice. Se puede vivir tranquilamente de esa manera. No entiendo tu duda, así vive casi todo el mundo. Lo difícil es lo otro. Sí, reíte, siempre es lo Otro.



Over.


Money, money, money.




Ciertos libros están atados a las edades de sus lectores. Otros tornasolan su encanto como un prisma que lentamente, cincela reflejos al girar. Dolina es un autor para los quince o dieciséis años. A los veinte ya perdió el estilo. Hesse es un autor para los veintitantos años, como mucho. A su vez, García Márquez o Rulfo gozan de libertad clasificatoria en cuanto a las edades de sus lectores. A ver, lo que acabo de estipular no sufre de ataque o dolo alguno, es simplemente lo que es. Aviso.

Arrojada la piedra, me referiré a Hand to Mouth, el libro autobiográfico que Paul Auster escribiera sobre los avatares de un escritor entre los veinte y treinta años. Seguramente, este libro significaba mucho más para el autor que para aquel que lo lee. Si no fuera un exceso de resumen, diría que es como un tipo que se sienta a tu lado en un casamiento al que no querías ir, y comienza a contarte la historia de su vida. Hay momentos interesantes, claro, aunque el ahínco puesto en las penurias económicas comienza a ahogar la narración.

Al margen de que a uno le pueda gustar o no este tipo de libros, hay una razón por la cual lo encuentro original. Una originalidad resarcitoria, en este caso, que intenta poner en su lugar un fracaso juvenil. Me refiero a una nouvelle more Chandler (Squeeze Play), firmada bajo el seudónimo de Paul Benjamín. Novela menor, correcta, que la fama del autor tras el seudónimo, llevó a que Alfaguara la publicara en un volumen separado. Dije, la fama, porque el contenido no hubiera (como no lo hizo en su momento) sido suficiente para la edición.



Asimismo, y esto lo encuentro como una espina que salió de su lugar inadecuado, el libro viene "acompañado" con un juego de cartas llamado Action Beisbol, que al día de hoy no me tomado el tiempo de jugarlo. No importa, allí están las cartas, el tablero, las instrucciones. El juego de mesa con el que Auster pensaba amasar una fortuna. La misma fortuna con la que nuestro Arlt soñaba si lograba inventar las medias que no se corrían. La misma fortuna que le esquivó al segundo pero que alcanzó al primero, quizás por vivir en otro país, en otro tiempo y con otro tipo de literatura. No importa, ambos están en el mismo estante de la biblioteca, muy cerquita uno de otro.

Hubo un tiempo en que me fascinó Paul Auster, eran los días de Leviathan, de la trilogía de New York, de la Invención de la Soledad. The Invention of Solitude, que buen libro. Y El País de las Últimas Cosas, que emoción leer esa carta, cuánto involuntario significado tiene para un argentino.
Después siguió escribiendo, como siguen escribiendo tantos otros autores. Tantos otros autores.



Over.


PD: Esta línea está en el libro: “el dinero, por supuesto, nunca es sólo dinero. Siempre es otra cosa, siempre es algo más, y siempre tiene la última palabra.” Claro, ya sé lo que estás pensando. Por eso lo que escribí arriba. ¿Ok?

lunes, 28 de julio de 2008

Esto.






Miedopenasordidezfríolejanía. ¿Ud. sabía que los gatos duermen tres cuartas partes de su vida?


Over.

Aunque Ud. no lo crea.

"Sarkozy se sumó a la lucha de Brigitte Bardot y ahora defenderá a las focas"
El presidente de Francia le envió una carta en la que le promete que hará todo lo posible para que la Unión Europea impida la venta de productos derivados de esos animales. "Es el resultado de 30 años de lucha", dijo la ex actriz.

No se puede creer. Después hay quien pregunta qué es la sublimación, entrar en trance, etc. Hay que sublimar, mi amor, vamos a sublimar, mi amor. Y no me toquen a las focas.

De Brigitte Bardot no se puede decir mucho. De Sarkozy, bueno, ya que estamos le dedico unas líneas: Sarkozy es “técnicamente” judío, ya que según esa religión, si tu madre es judía, tú también lo eres. Pero su madre se convirtió al catolicismo, mientras que su padre, nacido en Budapest, dejó su Hungría natal para desfilar por el mundo, recalar en Argelia y terminar en Marsella donde se afrancesa el apellido como Dios manda. Para terminar, Sarkozy proviene de una familia de inmigrantes, y sabe, a través de su padre, lo que es no tener nada y deber escaparse a otra tierra. Y sabe, por su madre, lo que es tener una religión y elegir otra. Pero Sarkozy es xenófobo e intolerante, y sus políticas de persecución a la inmigración lo hicieron “famoso” en su paso por el Ministerio del Interior francés. Sí, ya sé, no hay que sorprenderse, lo más peligroso para un inmigrante, suele ser otro inmigrante. Aunque usted no lo crea.



Over.

sábado, 26 de julio de 2008

Until the stars grew dim

Sería mejor que no rime, que la tibia luna no una tu tibia voz a la mía y que las calles que nos caminan caminen de vuelta a casa y todos seamos felices y nunca comí perdices.

Sería mejor que la ceniza de la primera tarde, apenas susurrando sobre el piano, corrompiera el silencio a la hora de dormir. Apenas yo, volviéndote azul y felicidad. Apenas yo, penando tu rima de desasosiego y Portugal.

Que la noche nos juzgue, en su circo de adioses, y cierre todo el asunto antes del amanecer. Y de ahí en adelante, until the stars grew dim, no seremos farsantes de un amor irreal, y de la mano como en primavera, haremos de este mundo un mundo más prolijo. Y que así sea.


Over.