domingo, 25 de junio de 2017

Decisiones




En una traducción dice así:

"He gozado siempre, como otro y extranjero, de las derrotas de mis devaneos, asistente casual a lo que pensé ser."

En la que tengo ante mí, sutilmente, Santiago Kovadolff, decidió:

"Gocé siempre, como otro y extranjero, las derrotas de mis devaneos, espectador casual de lo que pensé ser."

En portugués, reza: 

"Tenho sido sempre um sonhador irônico, infiel às promessas interiores. Gozei sempre, como outros e estrangeiro, as derrotas dos meus devaneios, assistente casual ao que pensei ser."

                                                                                                                        
                                                                                                            Libro del Desasosiego, Fernando Pessoa. 

Over.

 




Still

Todavía tengo tres números, cuatro direcciones y una idea.


Over. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Not out yet

¨Los celos son un túnel que da a un túnel.¨

El Hermano Alemán
Chico Buarque.


PD: Nunca es malo volver con Buarque. No.

Over.

lunes, 3 de marzo de 2014

Crímenes y Jardines





Pablo de Santis tiene el don. Ya creo haberlo dicho. Si lo dije, lo repito. Tiene el don de la literatura, como lo tenían Soriano o Chéjov y no lo tenía Sartre (la bravuconada no es tal, Sartre escribió El existencialismo es un humanismo, y con eso basta, ¿no?) Decía que De Santis ha llegado al punto casi profesional de la narración, ese en el que escriba sobre el tema que sea, lo hará con nivel y estilo.
Crímenes y Jardines es una novela aparentemente policial, con detectives, muertos, misterios y deducciones. Pero más allá de los formalismos, la historia abreva en la condición humana, en las diferentes formas del amor y la soledad. Si bien en Chandler, esto último no estaba ausente, en De Santis busca un nivel filosófico más alto, si se quiere, reiterando la ya clásica tradición simbólica rioplatense. Es quizás, la representación, un abuso de la literatura argentina, pero cuando hace honor al estilo, no pierde eficacia alguna.

La historia nos trae de vuelta a los personajes de la novela anterior, El Enigma de París, y pareciera que podría dar inicio a una serie más extensa. Ambientada en el final del siglo XIX, el encanto detectivesco cobra mayor relevancia, y quizás Sigmundo Salvatrio, con su maestro ya fallecido, comienza su camino en estas artes, para, quién sabe, superar al vernáculo Etchenique, con diferente astucia, y treinta años menos, eso sí.


Over.

lunes, 10 de febrero de 2014

Peor.



No está la habitación de recortes de diarios tarjetitas. No están las fotos de ajenos muertos, amigos, abuelos, tus abuelos, los libros. No están los libros, la ropa en el placard, los juegos de mesa, las cenizas imparables de los cigarrillos que compartimos. No está tu inocencia. No está tu inocente lealtad. No están los discos, las entradas, los corazones mal dibujados, la cama que hacía ruido. La cama de uno, que hacía ruido. Las almohadas, el perchero, los apuntes, la soledad. Ya no está tu soledad, tu costumbre de perder sin merecerlo, tu ilusión. Tu ilusión vagamente revolucionaria, mi número, las cartas, la alfombra raída. La verdad, estuvo bien haberse muerto antes de entenderlo todo. Que el fuerte signo de los tiempos nos callara juntos, eso hubiese sido peor. Mucho peor.

Over.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Utilidad.






¿Para qué sirve saber que el 2 es el único número primo par? Para lo mismo que saber que ya no hay música de guerra en tus oídos porque el miedo la tapó.


Over.

sábado, 1 de febrero de 2014

A partir de ahora.





Siempre pregunto lo mismo y siempre responde lo mismo, así una y otra vez, como una autopista vacía en la que cambiamos de carril por miedo a estar dentro de un sueño. No hay autopistas vacías. Hay esos avisos que se repiten dando instrucciones o sugerencias: respete las señales. Sé que vamos a morir así, yo, antes. Mientras tanto cenamos juntos y los ayudamos a hacer la tarea, cada tanto hace calor pero en el diario hay ofertas de una televisión nueva. Se compra en cuotas, todas iguales, siempre las mismas. 

A veces sé que los años se apilan desgastados, se transforman en el barco o en la costa, según de qué lado estemos, y creemos que se alejan cuando en realidad somos nosotros los que partimos y negamos, los ojos cerrados y la vista al frente. Cada tanto alguien se tira al agua. Lo odiamos, no podemos soltar. Ahí van los náufragos, decimos, pero callamos rápido, volvemos a casa, y le pregunto lo mismo, ya creo que no escucho la respuesta, mañana se repetirá, una y otra vez, a partir de ahora.  


Over.