martes, 30 de noviembre de 2010

Palabritas

Sí porque tampoco te gustan mucho los restoranes, la gente que se porta bien, que los mozos sean mozos, que todo sea tan estricto, que todos hablen al mismo tiempo en una sopa de voces que te llega y te molesta. Entonces cerramos un mundo, domamos la serpiente del lenguaje, la única trinchera que nos permite esta guerra.

Porque no quiero vivir en estado de alarma, desarmando tu discurso, llenándolo de comas y letras cambiadas. Me decís que es como cambiar de piel, como vivir otra vez en el extranjero, pero yo no estuve en Queens en primavera anudando tu rencor ni vos leíste el sol desde la montaña vigía. Qué hilo nos limita el cuerpo a la hora del adiós, te pregunto, sofisticado. Ninguno, despacio, esperame un poco y bajá la voz. Es lo último que escucho, y así está bien.

Over.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Pozo negro

Este tiempo que es roca
Este peso de tu cuerpo
Este rigor de morirte.

Yo sé rodar la cima
Viene hacia mí y tus ojos
El sexo extranjero, fuimos luz

Nací para alejarme,
Mientras expando entre mis dedos
Tu suerte de amor ceniza, difusa

Nada hacia mí y ya te has ido
Qué hago con estos años limpios
Gastados y reales.

La noche ama su curso. Lento.


Over.

Abre

Como un Moby Dick existencial, te presentas ante mí y me tragas. No muero. Dios no existe. Entonces mi grito es hacia ti, por ti, déjame escapar de esta no-vida, de este lugar a medio camino de tu deseo y el mío. No era allí donde nos encontraríamos, es un poco en cada zona, no hay pacto, no hay concesión, a esta hora. Abre esa boca, quieres, y yo te prometo nunca más adiestrar amaneceres.


Over.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Palabritas


Hubieras preferido algo más limpio. Una cordial prolijidad que al final te hubiese ahogado de todos modos. Pensás: es ley que el deseo sólo baila sobre la ausencia, no gira ni en la felicidad ni en el sosiego. No hay querencia por antecedentes ni olvido por la razón. Eso también lo aprendiste hace tiempo, y sin embargo algo sobrevuela tu esperanza, un tibio anhelo de error. No. No hay error. Es tu cuerpo sobre otros cuerpos. Tu vida.


Over

Ladies and Gentlemen, Melody Gardot

Susan está horneando su tarta de arándanos, nerviosa porque es la primera vez que decide copiar una receta de su madre, para esperar a Raymond, el hombre que tanto esperó. La hipoteca volvió a subir y las horas extras ya no alcanzan, pero Susan sabe que si la tarta de arándanos le sale bien, ya no habrá obstáculos para comenzar su american way of life como Dios manda. Se agacha frente al horno y antes de que sus ojos puedan analizar la tarta, siente un ruido estremecedor, un grito que se corta y esa música a destiempo que orquestan los fierros y las ruedas al destruirse contra algo más fuerte que ellos.

Melody. Mucho después supo su nombre. Melody Gardot. Ahora es “ella”. Ella está retorcida bajo las ruedas de la camioneta, dormida de dolor y sangrando por la parte derecha de su cabeza.

Cuando llegan los bomberos, Susan oye el comentario de un vecino: “Es una niña, debe tener unos dieciséis años a lo sumo. Hoy en día los niños no deberían andar en bicicleta, los coches van muy rápido, y todo el mundo va drogado.” La niña aún tenía pulso. Nadie apostaba a que ese cuerpo pudiese llegar con vida al hospital.

Pero vive. Porque estamos en el puto siglo XXI, y los hospitales tienen de todo, y los médicos con las máquinas forman un grupo demoledor. Pero la doctora Scott lo sabe bien. “Si vive es porque tiene demasiada suerte.”

Pero vive, se llama Melody Gardot y canta como una música que susurra primaveras y calma cualquier tarde de nervios. Y lo mejor de todo, es que uno le termina creyendo.
Nos dice Melody: “I need a man who got no baggage to claim”. Claro, el equipaje que pesa, ¿el cuerpo? Nos hace temblar al cantar: "To think that I could have fallen / A centimeter to the left / Would not be here to see the sunset”. Y con la simpleza pícara de quien se sabe sobreviviente, asegura: “One day you will arise / To see the stars within my eyes / One day you will be mine”

Melody Gardot tiene sospechosos veintitrés años. Dicen que va por el lado de Norah Jones. Puede ser, pero amigos, en un camino muy pero muy ancho, y mucho más cerca del la luz de amanecer. Dicen que usa lentes oscuros porque es hipersensible a ala luz, y que un ruido fuera de lugar la aterroriza, y que le cuesta caminar, y que todo le resulta muy difícil. Y que le duele todo, todo el tiempo.
Dije, Melody Gardot tiene sospechosos veinticinco años. Y vive.






Over

Ruta 40

Ruta Nacional 40. Sospechosamente uniendo soledades y extremos. Casi 5000 kilómetros. No debería estar permitido que los lazos fueran tan extensos. Quizás no lo son.
Cuentan que quien la recorre, anula amaneceres. ¿No se entiende? Bueno, como quien no entiende que estarse quieto y no moverse son dos cosas bien diferentes.
Ah, y cuentan también, que sólo una vez cada diez años, durante unos íntimos segundos, nadie hay en en la ruta 40. Nadie en absoluto.





Over.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Nietzche al rincón!

Cuando ni yo ni mis padres ni mis abuelos habían nacido, Friedrich Nietzche todavía no estaba loco del todo y ya había escrito "Más Allá del Bien y el Mal". Aún cuando hablen de un corpus o un concepto que anuda el texto, yo, en mi selección interna, lo considero un libro de misceláneas. Sí, ok, lo que pasa que para mí, "miscelánea" no es lo que casi todos piensan. No importa. En la sección segunda, Espíritu Libre, Nº 41, Federico sentencia:

"Tenemos que darnos a nosotros mismos nuestras pruebas de que estamos destinados a la independencia y al mando; y hacer esto a tiempo. No debemos eludir nuestras pruebas, a pesar de que ellas sean el juego más peligroso que quepa jugar y sean, en últimas instancias, sólo pruebas que exhibimos ante nosotros mismos como testigos, y ante ningún otro juez. No quedar adherido a ninguna persona: aunque sea la más amada,- toda persona es una cárcel, y también un rincón"

Albricias! ¡Qué declaración de misoginia y profundo amor al mismo tiempo! ¡Qué belleza adolescente contienen las últimas palabras! ¡Qué aventura irrealizable! Primero, hay que recordar que Nietzsche no tuvo hijos, y que su vida amorosa dista mucho de ser envidiable. Pero entoncés cómo pudo escribir esta apología de la soledad con fondo de amor no correspondido. No lo sé. Sé, sí, que Federico estuvo mudo hasta lo cinco años y volvió a callar diez años antes de morir, ya presa del velo de la locura.

Sé eso, y también que todo esto me hizo recordar a la preciosa canción Universo, del disco Sal, de la banda Entre Ríos. Attenti, dice la canción: "Hoy / el universo es lo que ves / tu cuerpo ya no es mi rincón". Y claro, uní esta letra de Sebastián Carreras con las palabras del gran Federico y voilâ! Secretamente, el mundo giró más de cien años para que una palabra encuentre su eslabón en una canción para seguir sintiendo.

Lo de la cárcel es claro. Lo del rincón, cada uno para su molino. Podría ser el lugar de refugio, el de aislamiento, el de castigo. Podríamos forzar una antítesis, pero de algún modo, si fuera muy clara, perdería la energía, y llegaríamos a Sabina y su "tu mal y tu bien(...) tu manta y tu frío" y él mismo lo admite: se pone cursi.

¡Cuántas cárceles y cuántos rincones acarician nuestra condición y juramos y prometemos cerrar los ojos, olvidar, no estar enterados de nada! ¡Cuánto tiempo sentimos el dudoso placer de informarnos sobre agujeros negros, planetas y andrómedas o nos empalagamos de nanotecnología! ¿Tejemos o destejemos la madeja?

Y eso que está por comenzar el verano en esta parte del mundo. Que si fuera invierno...



Over.