sábado, 13 de marzo de 2010

Palabritas

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A ver, dicho de otro modo: la lluvia te golpea en la cabeza pero no rebota, sentís el frío del agua al tocar el cerebro, una humedad imposible que pasa por tu boca y te abre el cuerpo por dentro y casi sin darte cuenta ya tenés los pies bajo el agua.
No sos nadie ni para la lluvia.
Estás en un dentro/fuera de todo lo que pasa. Ahí es cuando, en medio de toda esa violencia, tratás de encontrar algo que aún te confirme. Darías todo por poder alambrar tu deseo, aplazarlo, soslayarlo; ser, aunque más no sea por unos minutos, el promiscuo domador de sus límites. ¿queda claro ahora?



Over.


domingo, 7 de marzo de 2010

La excepción




Three women es un extenso y agobiado poema de Sylvia Plath. Tiene que ver con la maternidad y la vida en un hospital, pero más que nada funciona como espejo de lo que ella sentía por ese tiempo. Descarnado y lleno de pesadumbre, detras del poema está la vida quebrada de Plath, con sus angustias y temores.

El poema está dividido en tres voces, sin escesiva diferencia en el tono de cada una de ellas. Llegando al final, nos encontramos con este texto que cito y traduzco, una hermosa reflexión sobre el amor que albergamos como ideal, y aquel que elegimos a nuestro lado, como si lo real y lo deseado tuvieran que desencotrarse siempre. Dice así:

First Voice.

(...)
I shall meditate upon normality.
I shall meditate upon my little son.
He does not walk. He does not speak a word.
He is still swaddled in white bands.
But he is pink and perfect. He smiles so frequently.
I have papered his room with big roses,
I have painted little hearts on everything.

I do not will him to be exceptional.
It is the exception that interests the devil.
It is the exception that climbs the sorrowful hill
Or sits in the desert and hurts his mother's heart.
I will him to be common,
To love me as I love him,
And to marry what he wants and where he will.

En castellano, sería algo así:

Meditaré sobre la normalidad.
Meditaré sobre mi pequeño hijo.
Él no camina. No habla una palabra.
Todavía está envuelto en cintas blancas.
Pero es rosado y perfecto. Ríe todo el tiempo.
He empapelado su habitación con rosas grandes,
he pintado pequeños corazones sobre todo.

No quiero que sea excepcional.
Es la excepción lo que interesa al diablo.
E·s la excepción la que sube la dolorosa colina
o se sienta en el desierto y le hace daño al corazón de su madre.
Deseo que sea común,
para que me ame como yo lo amo a él,
y que se case con quien quiera y donde desee.



Over.

Palabritas


Cuando Brown escribe: “Little time eternity by your eyes / Nightmare a day without them”, no hace más que confirmar la idea que todos ya aprendimos: la espesura del tiempo es una vaguedad para el amor. Nadie ama por haber amado ni deja de hacerlo por el poco tiempo ejercido. Es ley que de nada sirve interponer una suma de días para evitar la extinción de de una pasión.

Pasión, that’s the question, my friend. Las relaciones humanas sólo se sostienen por el ardor que las aviva, y sí, de una forma u otra, el tándem thanatos/eros siempre encuentra su lugar después de toda reducción.

Hay una profusión del hoy que echa por tierra todo tipo de lealtad entendida de antemano. Que sea bueno contigo porque lo has sido conmigo, es una contingencia que no se basa en un equilibrio preexistente. Invocar esa figura es restarle valor o fuerza al acto. Soy bueno contigo porque soy bueno. Por caso, tampoco me redime la generosa entrega de cualquier avaricia pretérita. El pecado y el perdón son dosis que las religiones occidentales han aprendido a suministrar. No existe tal cosa. No hay redención ni castigo eterno. Ser libre es mucho más costoso de lo que parece, eso se sabe.

Cuando en la obra de Esquilo, Perneas le dice a su amado: “Oh, Skenea, no han visto mis ojos otras mañanas que las que tu cuerpo prometía / No ha tocado este corazón ninguna intriga, ninguna duda / doce años cegados a tus manos, inspirada por tus palabras / viva para ti / y tú para mí / me lo has dicho / yo lo escuché de tus labios / nada de lo que digas puede ser así”, hace lo que todos hacemos, anular el presente por el resabio de lo dicho. Claro que nunca recordamos la velocidad que nos llevó de la ignorancia a la adoración del ser amado. Como el mito del golem, ese soplar el barro para darle ánima al cuerpo. De la nada y de repente, somos otra cosa. Y de la nada y de repente, nos alejamos de ese faro que alguna vez iluminaba y hoy es sólo una torre de cristal, sin sentido, en la costa.

A riesgo de vulgarizar el texto, sólo sé que hay que ser bueno todo el tiempo con todo el mundo, por el simple hecho de ser bueno, por el simple hecho de que tal acción nos reditúa placer. El mismo placer de ser malo con quien se lo merece. No hay que desmerecer al odio y sus armas. Sea bueno o sea malo, a nadie le importa más que a usted.


Over.

Suena lógico

“Una lumbre cenicienta.” Entonces le digo a Tini que eso no se dice, se escribe. El tema está echado: “las fronteras de lo decible y la estética inmueble del rigor escrito”. Así lo titulamos. Los dos lo titulamos. El ensayo que nunca escribimos.

Tini tiene el pelo lacio, aburrido y oscuro. Un negro que brilla, como la tapa de Azabache, el Black Beauty de Anne Sewell, ese color más o menos. Discuto con Tini porque no encuentro otra manera de acercarme. “La erótica confrontación”, la titularíamos. Los dos la titularíamos.

Entonces Tini dice que los fuegos artificiales no deberían existir en los países donde se libraron guerras en el pasado cercano, es lógico. Le digo que Miller decía lo contrario: "que los países que sufrieron guerras, suele festejar con más ahínco las fiestas populares, especialmente usando todo tipo de explosivos y fuegos artificiales, como una forma de cambiar el recuerdo, o bien asociarlo a la libertad y la alegría y no a la muerte y al miedo. También suena lógico, ¿no?"

Tini baja la mirada y se muerde las comisuras de los labios pero del lado interior, torciendo la boca a un lado. Yo quiero besarla, como en las películas, tomarla de la cabeza y llegar a su boca atónita. Y que luego de un frágil forcejeo, se rinda a mí, para seguir discutiendo desde otro lado.

Tini sube la mirada y me dice: ¿Ese Miller no es el que decía que los psicoanalistas se convertirían, con el tiempo, en meros sacerdotes? "No lo sé, Tini." “Sí, decía eso, y por ahora no veo que se cumpla para nada”. "Tampoco lo sé, no tengo idea. Igual, no suena tan descabellado". “Para vos, pero andá a decirle a un psicoanalista que de repente será parte de una religión, justo a un freudiano”. “Eso tampoco suena tan descabellado, Tini”.

“Dejá”. Odio que Tini me diga “dejá”. La odio porque me calla, y si respondo me paso de rosca y termina teniendo razón. Tuve que haberla besado esa noche. Ése era el momento. Nunca puedo saber cuál es el momento. Nunca. ¡Será posible!



Over.

Pozo negro



Ya marcaste todos los números:
larga distancia y equivocado

Su tono insular ya te molesta
¿Acaso no aprendiste aún
que sólo se ama con la guardia baja?

Te digo lo que ya sabés. Repito:
aunque injuries su destino,
Sólo te acunan palabras muertas,
vencidas esquelas
manchadas de tiempo y traición.


Over.

viernes, 5 de marzo de 2010

Curiosa frialdad!

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Dentro del mar de estereotipos, donde el alemán es un turista alcohólico y el japonés un ser humano adosado a una cámara de fotos, está la idea de que un ciudadano inglés es formal, flemático y lacónico.
A un italiano lo imaginamos perfectamente gritando por las calles, o a un andaluz bailando y riendo a carcajadas. Ahora, estoy seguro de que pocos imaginan lo que van a ver a continuación. Al parecer, el parlamento inglés es como un ring donde, menos golpearse, vale todo. Parece algo actuado, una comedia bien guionada, donde los contrincantes se dicen lo que sea. Algo que inevitablemente roza lo bizarro, porque si en mi país ocurriera esto, la cosa termina a las trompadas.

En el primer video, Gordon Brown, el primer ministro del Reino Unido, mientras habla sobre las ayudas finacieras por la crisis económica, comete el lapsus de decir "hemos salvado al mundo" en vez de decir "hemos salvado a los bancos". La reacción del partido opositor es alucinante. Y después David Cameron, el líder de la oposición, le da para que tenga y guarde y lo sigue gastando. Vean si no.





El segundo video es tremendo. Tony Blair de joven, cuando era opositor, lo desarma al primer ministro y primero le dice: "Hay uan gran diferencia: yo soy el líder de mi partido, él simplemente sigue al suyo". Y mientras cae, lo termina con: "El primer ministro ni siquiera pude conseguir el apoyo de su propio partido. Débil débil, débil" Mírenlo, le dice "weak, weak, weak", a lo compadrito. Lo repito, en Argetnina, esto termina mal.




Joder!



Over.

jueves, 4 de marzo de 2010

Pozo negro - el primero


Invierno de mar o
llegaste a mí negando los años

¿Será útil este saldo de noche,

este pozo de estrellas,
este pozo negro?

¿Será útil que sepas,
mientras suben los años,
que el tiempo es seda?

¿Bajarán los días?
¿Abrevarán en esta vigilia?
Vigilia de sexo y futuro.
de pozo negro, de sombras,
de todo lo que falta apagar.


Over.