martes, 4 de octubre de 2011

Va y viene.





Primero es una línea irregular, ancha, bien roja, y después puntos negros, irregulares, como tinta que se cae con prolijo descuido.

Después es una explosión contenida dentro del cielo plano, huellas del olvido tras desprenderse de la vida. Algo que va muriendo con rumbo.

Después es un lienzo azul claro, algunas manchas y un trazo rojo.

Después es una sonrisa, un cadena desordenada, una señal que no alcanza, gente que se va, un pequeño caos controlado.

Y después es una serie de manchas, muy armoniosas, cuya elegancia radica en la elección de los colores.

Asi van girando, más o menos, los años.


Over.

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