miércoles, 18 de febrero de 2009

Palabritas




Un lugar como casa y otro como lejos de casa.

Estaba muy lejos de casa, y bajaba desde el pueblo a la estación de tren. Unos 3 kilómetros, o cuatro. Media hora andando, más o menos, según el ritmo.

Ritmo, tim tum tam; ritmo, pum, pam, pum pum, pam.

Hacía tanto calor, el sol se armaba una y otra vez en toda la superficie, por la carretera casi perfecta y a los lados, puro campo ondulado, sube y baja, suavemente, zona de montañas que caen al mar. Las montañas y todo el mundo, tarde o temprano, caen al mar.

Camino y no hay nada más que esto que cuento: la carretera nueva, el campo verde sin cultivos, el sol tenaz, y yo. Me pregunto, qué hago tan lejos de casa, caminando por una carretera al mediodía, solo y esta mochila. Qué sentido tiene que camine en vez de caer y dejarme. Camino para llegar a la estación de tren. Siempre camino para llegar a la estación de tren, lejos de casa, con calor y preguntándomelo.


Over.



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