domingo, 6 de julio de 2008

El peregrino de lo Absoluto






Si la obra de Leon Bloy (bluá, Hernán, bluá) transpira queja, cansancio y angustia, me temo que no es nada en comparación a la propia vida del escritor francés. Por estas pampas, diríamos. “A este tipo le pasaron todas”. Bueno, a ver, no todas, pero la miseria le mordió las manos durante un buen tiempo. Y como suele ocurrir en estos casos, se entregó a gloria y poder de Dios, transformándose en un peregrino de lo Absoluto.

No sólo eso, en su literatura la emprendió contra el burgués, trasuntando en este último, toda la vileza de la humanidad.

Aquí tengo entre mis manos, el exaltado libro que escribiera entre 1900 y 1913: Exégèse des lieux communs, es decir, "Exégesis de lugares comunes". Exégesis:” f. Explicación, interpretación de un texto, especialmente de los libros de la Biblia: hay diferentes exégesis de las Sagradas Escrituras. No varía en pl.” Sí, otras de mis palabritas preferidas que se burla del número.

Y es justamente en este libro, que denota su iracunda aflicción que emana de la representación de un burgués.

Cito dos fragmentos:

Op cit / Nº 163:

No se presta sino a los ricos

¿Por qué? “Porque el agua va siempre al río”, responderá el escribano. A partir del Pactolo, ha habido concomitancia entre los ricos y los ríos. Algunas veces esas aguas vienen de las fuentes puras de la montaña. Otras, las más frecuentes, ha servido para lavar la vajilla o los orinales.

Los ricos lo reciben todo, como los ríos, pero la palabra “prestar” es un sarcasmo, pues no hay ejemplo de que ni los unos ni los otros hayan devuelto jamás nada. Convertidos en caudalosas corrientes, arrastran al abismo, indistintamente y cada cual a su manera, el jugo de los sumideros y las lágrimas de los pobres.

Op. cit / Epílogo Primera parte

- ¿Qué hará Usted cuando lo crucifiquen? – pregunta alguien.

- Yo – contesta mi pequeña Magdalena, de cinco años de edad – soñaré cosas hermosas.

En el segundo fragmento delata, Bloy, la vena que realmente alimenta a su pluma: la poesía. La misma que derramó, por ejemplo, en Las Doce Jóvenes. En estos tiempos de crispada nostalgia, no convence pero acompaña con justicia, la obra de este torturado autor.


Over.

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