miércoles, 30 de julio de 2008

Lina usa ropa de colores, otra vez.


Ellos eran tres y nosotros dos. Lina era la única que hablaba. Lina es siempre la única que habla.

Cuando terminé el té, Lina buscó un cigarrillo y lo dijo: Tuve un amigo imaginario durante quince días. Se fue diluyendo con el tiempo, pero al principio se levantaba conmigo. En la calle trataba de no hablarle por razones obvias, pero en casa, mientras batía el café, hablábamos de cualquier cosa. Antes de irse, me dijo que no usara tantas rayas de colores, que parecía una hippie art-nouveau. Me dio gracia esa descripción, así que ya ven, ahora mucho liso, si mi amigo imaginario lo dice, le hago caso.

No es que Lina inquietara con su belleza, el problema era que lo sabía. Y lo sabía muy bien. Por eso, cuando le pregunté si había tomado floripondio o algún hongo, me miró al tiempo que se sonreía y me dijo: mientras sigas tomando té y leas a Paul Auster, los amigos imaginarios sólo saldrán de los hongos.

La miré con desprecio y bronca, y aún con el té en la mano, le dije que mientras ella siguiera bebiendo gancia con limón, sus amigos imaginarios no imaginarían nada.

Lina arqueó las cejas y se burló de mí. Se burló con justa razón.

Sé que Lina se casó y tiene una nena. Que no bebe más gancia y que está un poco triste. Como todos. Y que volvió a usar ropa llena de colores.

Over.

4 comentarios:

Mariana dijo...

Yo nunca tuve un aigo imaginario que me diga que no usara esos vestiditos a lunares espantosos. Envidio a Lina.

("Lina de luto" es un nuevo tema de Pedro Aznar, y qué carajo te importa! qué se yo! dejame en paz)

Hernán Galli dijo...

Qué boquita señorita, está ud. loquita?

Era un bikini a lunares diminuto justo-justo que nadie podia ignorar.

Cómo se dice Córdoba en inglés?

La niña santa dijo...

Lina in the sky with diamonds! A full!
Yo no sólo tenía un amigo imaginario, tenía un perro verde de amigo imaginario! Cuando era chica y me mandaban a dormir la siesta (por qué siempre "nos mandan" a dormir la siesta de chicos, tanto jodemos despiertos?) tardaba en dormirme porque me quedaba acariciando en el aire a mi perro verde. Mi mamá reía de mis ocurrencias, pero juro que lo extraño. Su verde era brillante y tenía ojitos tristes y caminar cansino.

Hernán Galli dijo...

El perro verde!!! Lo tuyo es precoz!
Vos sabés que jamás me mandaron a dormir la siesta, mis viejos eran unos avanzados (o sordos!)

Un perro verde brillante. Inolvidable.

Gracias por leer y comentar!